
Desde la introducción de la venta internacional de programas de TV, mucho antes de la globalización, el doblaje (dubbing) ha sido crucial para este negocio. Cumplió su función extremadamente bien cuando la venta de programas extranjeros de TV se volvió una parte del negocio global del entretenimiento. Sin embargo, ahora, el doblaje ha pasado de ser un valor activo (ya que permite las ventas internacionales) a ser una carga. Especialmente para las compañías independientes. Así es, que miles de horas de buena programación duerme en los depósitos debido a problemas financieros con el doblaje.
El problema es que los costos del doblaje - como los costos de producción - se han incrementado, mientras que los valores a pagar por las licencias de los programas, en muchos casos, han decrecido. Bajo estas circunstancias, pequeñas y medianas empresas independientes, sólo pueden afrontar el doblaje si un programa es prevendido. Pero en un verdadero "Catch 22", el programa generalmente no puede ser vendido si no ha sido previamente doblado. Además, muchas veces, los compradores potenciales piden comprobar la calidad del doblaje antes de comprometerse a la compra. Esta situación de huevo/gallina no afecta a los grandes estudios americanos ya que ellos por sí mismos doblan todo su contenido automáticamente, pero se ha vuelto una gran problema para los estudios independientes que no pueden capitalizar todo el material de archivo acumulado.
Obviamente, este problema de doblaje existe principalmente en las regiones donde el español, el francés, el inglés y de manera un poco menor, el portugués son hablados. El hecho que representen amplios territorios amplifica el problema a tal punto que un nuevo modelo de negocio es necesario. VideoAge salió a indagar, entrevistando a distribuidores de programas y a estudios de doblaje, para descubrir los problemas que estos sectores están confrontando, y presentar nuevas alternativas. Todos sabemos que la realización de un doblaje de buena calidad es un emprendimiento extremadamente costoso. Anna Dunn de Cine Dubbing, estudio de doblaje ubicado en Roma, estimó en unos 20.000 a 80.000 Euros (U$D28.500-U$D113.000) como un rango estándar de precios para un largometraje doblado al italiano - y eso es mucho dinero para poner en juego sin ninguna garantía de retorno.
Una solución frecuente, dijo Deeny Kaplan, de "The Kitchen", con bases en Miami, Los Ángeles y Caracas, es que los distribuidores reciban el demo de un segmento de su producto, y de esa manera tener una muestra para exhibir a los ejecutivos de compra. "En las grandes ferias, como MIPCOM y MIP-TV, las compañías vienen a vernos y nos piden un demo (doblado) de unos 10 minutos o de un episodio, si es una serie en varios idiomas, así lo pueden mostrar a los compradores". Para el último MIP-TV, The Kitchen produjo 67 demos. Kaplan dijo, "Raramente un distribuidor independiente, hará una serie completa. Eso sería probablemente una locura". Roberto Mendoza, que además de asesor en traducciones también trabaja como locutor de doblaje, dice que es llamado continuamente para realizar demos. Las compañías le pagan por realizar en el momento traducciones simultaneas de segmentos con sus contenidos, con la condición de que si el producto es vendido, será contratado para el proyecto completo. Este tipo de demo de doblaje es mucho más barato que realizar el casting y el mezclado de una banda completa. "Pero hacerlo de esta manera tiene su contrapartida. Explicó Mendoza, "se recibe una sola voz para todos los personajes, la dicción, el sincronismo y la actuación pueden no ser tan buenos".
Para las distribuidoras, el doblaje tiene muchos beneficios. Lisette Osorio, de Caracol de Colombia, con base en Miami, dijo que su compañía comenzó a usar el doblaje para la programación de África, y subsecuentemente, todo ese territorio se les abrió. "Poder ser capaz de proveer un producto terminado con doblaje, es una buena solución", dijo ella, agregando que ello ha contribuido a que Caracol gane exposición en la región e incremente la demanda. Osorio aceptó que hacer el doblaje es un emprendimiento costoso, pero que no hay un modelo alternativo de negocio. "Debes verlo como una inversión", ella dijo. "Puedes tener el retorno de tu dinero, o más, pero debes distribuir(lo) a muchos canales".
En lo que respecta al tema de los derechos, la situación es complicada, dijo Anna Dunn de Cine Dubbing. "Cada país tiene diferentes leyes", dijo. "Por ejemplo en Italia, se aplica dos tipos de regulación diferente acerca de la propiedad de la banda doblada. Uno es que la compañía que ha encargado el doblaje automáticamente obtiene la propiedad de la banda que fue abonada en su totalidad al estudio de doblaje." Pero hasta que el pago es realizado para cada doblaje, dijo Dunn, los derechos le pertenecen al estudio de doblaje. Si el pago se encuentra atrasado cuando el programa sale al aire, el estudio de doblaje tiene el derecho de ordenar al broadcaster de detener la emisión del programa.
A la inversa, en The Kitchen, en USA y Venezuela, Kaplan negocia un precio fijo de antemano que incluye los derechos. "Cuando presento un presupuesto a un cliente, ellos poseen la totalidad de los derechos", dijo. "Le pagamos a nuestro talento y el trabajo es realizado". Esta diversidad de aproximaciones e interpretaciones sobre los derechos de propiedad pueden causar disputas ya que, hasta ahora, la industria no ha conseguido crear un marco de trabajo que le sea común a todos.
A pesar de los desafíos, al menos a nivel técnico, el futuro se presenta como menos problemático para la industria del doblaje. "Cuando I love Lucy llegó en los años 50, tomó cinco décadas para ser doblada a todos los idiomas. Hoy en todo el mundo todos ven un nuevo episodio de Grey's Anatomy en todos los idiomas, a veces el mismo día en el que fue puesto en el aire en USA", dijo Kaplan.
En el frente económico, las ventas de TV podrían incrementarse para las compañías independientes si el material que tienen en su inventario pudiera ser doblado. Actualmente una gran porción de material potencial está en las estanterías. Es claro que para poder capitalizar los valores que están durmiendo, los sectores de doblaje y distribución tienen que traer un nuevo modelo de negocios en el que los dos sectores compartan costos y ganancias. El advenimiento a nivel mundial del broadcast digital requerirá enormes cantidades de contenido doblado. Solo en Latinoamérica, fue estimado por el VideoAge Daily en NAPTE 2011, cerca de 600 estaciones digitales van a requerir unas 7000 horas de programación diaria, lo que sumado lleva a casi 2.5 millones de horas anuales de contenido. Esto se debe comparar con las 700.000 horas anuales de programación en estaciones terrestres.
Puede que la respuesta no esté en un camino de dos carriles, sino en un modelo de negocio de tres carriles, en donde el broadcaster digital también participa compartiendo costos y ganancias.
Otra idea de modelo de negocios provino de Miami, de NewsProNet de John Cuddihy con base en Florida, quien recomienda a los distribuidores dar a los estudios de doblaje los derechos para un territorio (tales como Venezuela o Colombia) a cambio de los costos de doblaje.
Para Gary Marenzi, con base en Santa Mónica en California, la mejor manera para los estudios independientes de resolver el problema del doblaje es asociarse con los nuevos medios digitales de streaming (tales como Netflix y Amazon) en el que les pagarán por los costos de doblaje con derechos de emisión, mientras que el distribuidos retiene los derechos para broadcast, cable y otros.
Finalmente, Ken DuBow, presidente de Opus, distribuidor internacional de films con base en Tarzana, California, permite a sus distribuidores pagar (o llegar a un arreglo) por el doblaje, acordando que, al final, Opus recibe los derechos del doblaje.